Opinión en Cuestión

octubre 23, 2008

La legitimidad en los regímenes políticos modernos

Filed under: Uncategorized — nigromante1 @ 8:14 pm

 

Por:Nigromante

El poder no es una cosa que uno tiene sino el poder es resultado de una relación. En el ámbito del Estado se traduce en una relación asimétrica en la que unos obedecen y otros mandan. Y para que los primeros obedezcan se puede recurrir a la fuerza, la violencia o bien a las ideas, creencias y valores. En los regímenes políticos modernos se recurre a la legitimidad y ésta se obtiene a través de elecciones. Aquí su importancia: dota a las autoridades de legitimidad para exigirnos obediencia.

La legitimidad no deja de estar ligada a los valores y creencias porque son las formas de convencimiento a las que recurre un régimen para sostener un particular ejercicio del poder sobre la sociedad. Es por ello que hoy se considera mejor régimen a la democracia que las dictaduras, por ejemplo. La diferencia entre la democracia y otros tipos de regímenes está en el ejercicio de la fuerza. Mientras que en la primera el uso de la fuerza tiene un carácter excepcional, en los otros constituye su base de poder. En suma: en las democracias el uso de la fuerza está institucionalizada.

Una vez circunscripto el uso de la fuerza a cierta legalidad nos queda la otra vía para obtener legitimidad: las elecciones. Cabe aclarar que las elecciones son una forma moderna de legitimidad si se les compara con otras del pasado como la de origen divino y son producto de la secularización de la política. Si antes el poder tenía vocación divina ahora emanará del pueblo. ¿Pero el pueblo cómo delega el poder? Lo hace mandatando a otros y para ello necesita “elegir” de entre sus iguales a las personas que en su nombre actuaran. He aquí otro punto importante de la realización de elecciones.

En los regímenes democráticos se realizan elecciones periódicas para formar la representación política y para constituir gobiernos. En los países con un gobierno de tipo presidencial la elección de uno y otro es por separado; en tanto que en los países con gobierno de tipo parlamentario se elige sólo la representación política y de ésta emana el gobierno. Cualquiera que sea el tipo de régimen, la constante está en hacer elecciones para la conformación de los poderes ejecutivo y legislativo. Régimen democrático y elecciones son un binomio inseparable.

Las elecciones son el intermediario por el cual los regímenes políticos modernos han logrado resolver el conflicto por la disputa por el poder, aunque muchas veces sean desbordadas por lo político, siguen siendo el medio privilegiado para obtener el poder y, algo clave, las elecciones constituyen la legitimidad del ejercicio del poder en los Estados modernos.

Pero ¿qué es la legitimidad para el pueblo? Es la creencia en el procedimiento (elecciones) con el cual se eligió cierto gobierno o representante. La falta de credibilidad, confianza y transparencia en el procedimiento deriva en gobiernos legales sí, pero no legítimos (ver las elecciones de 1988 y 2006); por otro lado, arroja representante sin sustancia, esto es, representantes que nada representan.

En fin, el riesgo que existe en que siga habiendo “desviaciones” electorales está en que se va diluyendo la única legitimidad con la que cuentan los gobiernos democráticos: la creencia en las elecciones por parte de los ciudadanos, y con ello su obediencia dando pie a brotes de ingobernabilidad. Consecuencia de lo anterior es que los gobiernos recurren cada vez más a la fuerza para obtener la legitimidad que no obtuvieron de origen. Sirva de ejemplo las acciones represivas durante el gobierno de Carlos Salinas y el de Felipe Calderón, quien a llegado al extremo de utilizar al ejército en funciones de policía.

 

• Primera nota aclaratoria: es cierto que la realización de elecciones con todas las garantías no soluciona los problemas de un país porque su solución tiene que ver con el sistema político, sin embargo, las elecciones son en principio importantes porque representan un mecanismo por el cual se disputa el poder, claro, siempre y cuando el marco en que se realizan satisface a la mayoría de actores. En otras palabras: para que sean efectivas las elecciones, el conjunto legal que las rige, tiene que brindar incentivos a los participantes para que sigan por esa vía.

 

• Segunda nota aclaratoria: la relación entre representante-representado no mejora gracias a la celebración de comicios transparentes porque el problema radica en la forma en que se aglutinan los intereses y en el diseño del sistema electoral, que como sabemos nunca es neutro ya que responde a un juego de suma-cero.

 

• Tercera nota aclaratoria: la obediencia a la que me refiero no es absoluta, porque siempre habrá circunstancias que justifiquen la desobediencia.

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2 comentarios »

  1. hola es muy interesente este tema
    y espero q me sirva para mi trabajo.
    a ti q siempre me escuchas corazom

    Comentario por nico — noviembre 13, 2008 @ 2:58 pm | Responder

  2. MUY BUENO LA INFORMACION FELICITACIONES

    Comentario por LUCERO GALLEGO — junio 30, 2009 @ 8:40 pm | Responder


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