Opinión en Cuestión

julio 28, 2009

Las alianzas de los partidos políticos en México

Filed under: Uncategorized — nigromante1 @ 1:48 pm

Por: Nigromante

En 1946 entró en vigor una nueva ley electoral la cual trajo como consecuencia la cancelación del registro a los partidos ideológicos y abrió el camino para que solo quedaran en el sistema partidos aquellos que fueran afines al régimen político revolucionario y con ello también al gobierno, así conservaron su registro el Partido Popular Socialista (PPS), que ocupó el espacio de la izquierda cuando el Partido Comunista Mexicano (PCM) pierde su registro al estar subordinado a una organización internacional, y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana(PARM) que daría cabida a los militares que quisieran hacer política una vez que desaparecieron como sector en el Partido Revolucionario Institucional (PRI); mientras que el Partido Acción Nacional (PAN), fungiría como el actor político de derecha pero con poca vocación de verdadera oposición.

La dinámica era que el PRI daba soporte al régimen presidencial y los partidos de oposición el juego electoral que se caracterizaba por la nula competencia electoral. Y no había competencia porque los partidos carecían de medios y recursos, a excepción del PRI que contaba con el apoyo legal, logístico y financiero del gobierno. Sin embargo, empezó agotarse el modelo económico basado en la sustitución de importaciones lo que trajo más demandas al sistema político que ya no pudo procesar porque no había los canales para ello. La expresión más nítida fueron las guerrillas y los movimientos sociales.

La respuesta del gobierno fue modificar el entramado de la representación política de los partidos existentes con el objetivo de que fueran los receptores del descontento social, por ello se crearon los diputados de partido”. Pero el resultado fue magro. El único partido que capitalizo los beneficios de las nuevas disposiciones fue el PAN. Se estaba configurando un bipartidismo.

La elección presidencial de 1976 dejó al descubierto que no había competencia por el poder en México. El PPS y el PARM apoyaron al candidato del PRI, como lo venían haciendo desde 1952, mientras que el PAN no presentó candidato debido a diferencias en sus corrientes internas. En tanto la izquierda estaba marginada desde 1949, por lo tanto sus actividades eran circunscritas a la clandestinidad.

El cambió político se articulo a través de lo electoral. La reforma de 1977 implemento una serie de cambios para darle cabida a las expresiones radicales y clandestinas en organismos políticos reconocidos con el objetivo velado de romper el eminente bipartidismo y darle cauce a las demandas que por su naturaleza no podía procesar el PRI. Por eso los incentivos estaban orientados a fortalecer a los partidos políticos: primero se les dieron recursos en dinero y especie para sostener sus institutos y campañas, lo que derivo finalmente en el sostenimiento de los partidos por parte del Estado.

Las prerrogativas que el Estado entregaría a los partidos provocó la polarización de las corrientes internas de Acción Nacional y el entonces Partido Comunista. Aceptarlas era quitarles independencia. Las corrientes triunfantes fueron aquellas que optaron por utilizarlas para la disputa electoral. Aunado al dinero que recibirían estaba la representación proporcional donde a mayor cantidad de votos más curules. Precisamente la búsqueda de más votos hizo que los partidos se desdibujaran ideológicamente y se convirtieran en partidos electoreros. Sumar votos no importando de dónde provinieran fue el objetivo de los partidos y se ha convertido en el objetivo principal por encima de cualquier otra cosa.

Esa es la explicación de porque los partidos que ideológicamente podría suponerse incompatibles hacen alianzas. La mezcolanza ha sido tal que no hay partido, ya sea a nivel federal o local, que no halla hecho una alianza electoral con otro partido por muy disímbolo que nos pareciera. No importa el medio, porque lo justifica el fin: una presidencia municipal, un diputado local o federal, una gubernatura, un senador o la presidencia de la república.

La competencia ha traído el auge de la estrategia electoral en dos sentidos:, por un lado, los partidos políticos grandes (PRI-PAN-PRD) optan por las alianzas con aquellas organizaciones y partidos con presencia significativa que les pueden ayudar a obtener el puesto en disputa; por otro, los partidos pequeños buscan a los partidos grandes que les puedan ayudar a conservar su registro alcanzando el umbral. Bajo esta dinámica es la que se han realizado las alianzas partidistas en México.

Bajo este marco es el que los ciudadanos eligen a sus gobiernos y representantes pero sin propuestas claras, lo que nunca son, sin siglas de distinción, porque media la confusión.
Nigromante

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1 comentario »

  1. De acuerdo con lo que dices, a mi en lo personal me llama la atencion la relacion de las alianzas entre los partidos pequeños, tu crees que las coaliciones de estos partidos sean el unico recurso que estos tienen para sobrevivir, esto da para reflexionarlo mas.

    Comentario por Gabriela — septiembre 20, 2009 @ 7:28 pm | Responder


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